Limpiar una piscina verde sin vaciarla, ¿es posible?
Un día sales a tu jardín, con la intención de darte un buen chapuzón y te llevas una sorpresa muy desagradable: El agua de tu piscina es verdad.
Encontrarte con esto es frustrante, y es una señal de que algo ha fallado en el sistema de filtrado y depuración de la piscina. Antiguamente, esto significaba que había que vaciar la piscina por completo y volver a llenarla. Pero, ¿actualmente? Se puede recuperar el agua que ha sido contaminada y deteriorada si utilizas los químicos para piscina adecuados y sigues las indicaciones que te daremos a lo largo de este post.
¿Por qué se pone verde el agua de la piscina?
En el momento que empieces a ver que el agua de tu piscina va cambiando a un color verdoso solo puede significar una cosa: Han empezado a crecer los microorganismos y las algas.
Para que lo entiendas, este cambio de tonalidad se debe a la proliferación masiva y descontrolada de algas unicelulares, unas esporas microscópicas que entran en la piscina de forma natural a través del viento, la lluvia o incluso en el bañador de los propios usuarios. Si encuentran las condiciones ideales, se reproducen rápidamente y en pocos días pueden cambiar el color del agua de tu piscina.
Ahora bien, ¿porqué aparecen estas algas? ¡Estos son los motivos!

Falta o evaporación del desinfectante
Si el nivel de cloro libre desciende por debajo de 1 ppm (partes por millón), las algas ya no tienen un enemigo que las destruya. En verano, debido al sol intenso y a las altas temperaturas del agua, el cloro se evapora con una rapidez pasmosa. Bastan 24 horas sin desinfectante para que las algas colonicen la piscina.
Desequilibrio drástico del pH
Puedes tener los niveles de cloro al máximo, pero si el pH del agua está descalibrado, ese cloro estará "dormido".
Cuando el pH sube por encima de 7.6, el cloro pierde hasta un 80% de su capacidad de desinfección. Las algas aprovechan esta ineficacia química para asentarse en las paredes y empezar a multiplicarse en un agua que, teóricamente, está clorada.
Saturación del estabilizador
El ácido cianúrico es un componente que se añade a las pastillas de cloro para protegerlo de los rayos ultravioleta del sol. Sin embargo, el cloro se consume pero el estabilizador se acumula en el agua año tras año.
Si el nivel de ácido cianúrico supera las 75-100 ppm, provoca un fenómeno conocido como "bloqueo del cloro". El desinfectante queda químicamente atrapado y es incapaz de actuar, dejando el camino libre a las algas por mucho cloro que añadas.
Filtración insuficiente o mal funcionamiento de la depuradora
Si el motor de la depuradora funciona menos horas de las necesarias, que en verano se recomiendan que sean entre 6 y 8 horas diarias, o si la arena/vidrio del filtro está apelmazada y sucia, las esporas no se retienen mecánicamente.
Además, si las boquillas de retorno están mal orientadas, se crean "zonas muertas" donde el agua no se mueve ni recibe químicos, convirtiéndose en el foco de origen de la plaga.
¿Se puede bañar en una piscina con el agua verde?
Mucho cuidado con pensar “no pasa nada, el agua solo ha cambiado un poco de color y es un poco de vegetación”. Bañarte en una piscina con el agua verde y turbia tiene serios riesgos para tu salud como:
Riesgos de infecciones bacterianas
Las algas en sí mismas no son venenosas, pero su presencia es el indicador definitivo de que el agua no está desinfectada.
Un agua verde es un caldo de cultivo ideal para bacterias patógenas como la Pseudomonas aeruginosa o la Escherichia coli. Bañarse en estas condiciones multiplica exponencialmente las posibilidades de sufrir otitis severas, infecciones oculares (conjuntivitis), gastroenteritis si se traga agua o infecciones en cortes y heridas de la piel.
Problemas respiratorios y dermatológicos
Ciertas especies de algas y las bacterias asociadas a su descomposición liberan toxinas que pueden irritar las mucosas. El contacto con el agua verde puede provocar dermatitis, urticarias y enrojecimiento de la piel.
Además, las personas con asma o problemas alérgicos pueden experimentar dificultades respiratorias al inhalar los aerosoles (pequeñas gotas de agua flotantes) que se generan en la superficie de una piscina contaminada.
Peligro físico por falta de visibilidad
Más allá de los factores microbiológicos, existe un riesgo físico evidente: la pérdida de transparencia. En una piscina verde, el fondo desaparece de la vista. Si un bañista sufre un calambre, un desvanecimiento o un golpe y queda sumergido en el fondo, los servicios de rescate o los familiares tardarán un tiempo vital en percatarse de la situación. La seguridad en la piscina exige siempre una visibilidad total hasta el sumidero de fondo.
Cómo limpiar una piscina verde sin vaciar
Tal y como hemos mencionado al principio de este artículo, es posible limpiar una piscina verde sin tener que vaciarla como se hacía antiguamente, pudiendo recuperar su tono cristalino entre 24 y 72 horas.
Para conseguirlo, sigue los pasos que te indicamos a continuación:

Limpia las paredes de la piscina
Toma el cepillo de piscina y frota con fuerza las paredes, las escaleras, los focos y el fondo.
El objetivo es desprender las algas adheridas para que queden flotando en el agua; de este modo, los químicos las atacarán de forma mucho más directa y eficiente.
Cuando hayas terminado, usa el recogehojas para piscinas para sacar los residuos flotantes grandes (hojas o ramas) para que no consuman el poder de los desinfectantes.
Calibración del pH de la piscina
Aplicar cloro shock con un pH incorrecto es tirar el dinero. Utiliza tu kit de análisis para medir el pH.
Si está alto, que es lo más común en las piscinas verdes, añade un reductor de pH hasta situarlo en un rango estricto de 7.2 a 7.4. En este nivel, el tratamiento de choque que aplicaremos a continuación tendrá el 100% de efectividad.
El tratamiento de choque en piscina verde
Con el pH controlado, llega el momento del ataque químico definitivo. El tratamiento de choque en piscina verde consiste en introducir una dosis masiva de desinfectante para quemar orgánicamente toda la masa de algas de una sola vez.
Para ello, utiliza cloro de choque; La dosis habitual suele ser el doble o el triple de una jornada normal (aproximadamente 20 gramos por cada metro cúbico de agua, aunque debes consultar la etiqueta del fabricante).
Diluye el granulado en un cubo de agua previo para no dañar el liner y repártelo por todo el perímetro de la piscina. Es muy importante que realices este paso al caer la tarde, ya que los rayos del sol destruyen el cloro rápidamente y necesitamos que actúe con toda su potencia durante la noche.
Filtración ininterrumpida de 24 horas
A los pocos minutos de aplicar el tratamiento de choque, verás cómo el agua empieza a cambiar de color: pasará de un verde intenso a un tono grisáceo o blanquecino lechoso. Esto es una excelente señal; significa que las algas están muertas.
Pon la depuradora en posición de filtración y déjala funcionando de forma ininterrumpida durante 24 o 48 horas. Monitorea el manómetro de la depuradora con frecuencia: como el filtro va a retener millones de algas muertas, se saturará muy rápido. Realiza lavados y enjuagues del filtro cada pocas horas para evitar que se colapse el sistema.
Floculación o clarificación del agua muerta
El cloro ha matado las algas, pero sus restos microscópicos son tan pequeños que el filtro de arena a veces no es capaz de retenerlos, dejando el agua con un aspecto turbio o lechoso.
Para solucionar esto, añade un floculante líquido (si vas a aspirar el fondo al día siguiente a desagüe) o coagulante en cartuchos en el skimmer (si quieres que el filtro los atrape poco a poco). El floculante agrupa las micropartículas muertas, aumentando su peso y haciéndolas caer al suelo de la piscina en forma de un polvo espeso de color blanco o gris.
Aspiración final del fondo y equilibrado
A la mañana siguiente de aplicar el floculante, verás todo el residuo acumulado en el suelo.
Conecta tu limpiafondos manual con extrema suavidad. Coloca la válvula selectora de la depuradora en posición de vaciado o desagüe (según el modelo), y aspira todo ese lodo directamente hacia el alcantarillado. No uses la posición de filtración habitual, ya que este polvo tan fino atravesaría la arena y regresaría a la piscina por las boquillas de impulsión.
Tras la limpieza, rellena el nivel de agua perdido, analiza de nuevo los parámetros químicos y tu piscina volverá a estar azul y reluciente.
Consejos para evitar que el agua de la piscina se vuelva verde
¿Quieres evitar tener que pasar por la desagradable y aparatosa experiencia de limpiar el agua verdosa de la piscina? Entonces, sigue estos consejos para que no te vuelva a pasar:

Automatiza el proceso de desinfección
Si te lo puedes permitir, instala un clorador salino o un dosificador automático de cloro y pH. Estos sistemas miden y dosifican los químicos para piscina de forma constante las 24 horas, evitando los errores humanos y los descuidos de fin de semana.
Durante el verano aumenta las horas de filtración
A mayor temperatura del agua, más horas de funcionamiento necesita la depuradora. Una regla orientativa es dividir la temperatura del agua entre dos para saber las horas de filtración necesarias.
Utiliza alguicida preventivo
Una dosis de mantenimiento de alguicida para piscinas una vez a la semana actúa como un escudo invisible. No mata las algas si ya han invadido la piscina, pero evita que las esporas nuevas consigan germinar en el agua.
Anticípate a las tormentas
Las tormentas eléctricas introducen grandes cantidades de nitrógeno en el agua a través de la lluvia, el cual es el alimento favorito de las algas. Si el pronóstico del tiempo anuncia tormentas, adelántate elevando ligeramente los niveles de cloro y pH el día anterior.
Ducharse siempre antes de meteros en la piscina
Los protectores solares, el sudor y los residuos orgánicos de los bañistas consumen el cloro libre de forma inmediata. Si obligas a todos los usuarios a ducharse antes de entrar, el cloro se mantendrá activo exclusivamente para desinfectar el agua, prolongando su vida útil.
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